viernes, 24 de enero de 2020

Filosofía Juarista

 

            A principio de 1865, Benito Juárez vivía en Chihuahua, mientras su mujer y sus hijos se establecían en los suburbios de Nueva York. Por largas temporadas no supo de su suerte. Al saberlos sanos y seguros, les escribía con frecuencia dándoles consejos de toda índole sobre la vida cotidiana. Por ejemplo, había que tener cuidado con los calentadores, no abusar de ese moderno invento:
“Yo creo que el frío, así como el calor, aunque mortificantes, son una necesidad que las leyes de la naturaleza han establecido para conservar y vigorizar al hombre, a las plantas y los animales, y es necesario no contrariar esas leyes si no se quiere llevar en el pecado la penitencia”.

Siglo de Caudillos. De Miguel Hidalgo a Porfirio Díaz (2014).
Enrique Krauze

domingo, 8 de septiembre de 2019

Irónicos


El romántico autor inglés, George Gordon Byron, sufría mucho por aquel defecto físico que le restaba prestancia y gallardía. En cierta ocasión, la duquesa de Devonshire, muy hermosa, pero bizca, quiso gastarle una broma con su juego de palabras, y le preguntó:
--¿Cómo anda hoy, Lord Byron?
                Y dejaba asomar una sonrisita irónica por la ventana pícara de sus ojos.
                El poeta, fingiendo una tranquilidad que no sentía, contestó:
                --Señora, ando como usted ve: muy mal.
                Y también él dejó que en sus ojos se dibujara la chispa de la ironía.

Melosetodo de las Anécdotas de la Historia (1996).
Pancracio Celdrán

domingo, 25 de agosto de 2019

Padrino Patriota


Artemio de Valle-Arizpe cuenta como a Manuel José Othón, poeta mexicano, le pidió una vez un hombre que había sido mozo de su casa que bautizara a su hijo recién nacido. Amablemente accedió a ser el padrino del niño.
“--¿Qué nombre quieren que lleve? –preguntó Othón.
“--Pos nosotros estamos conformes y muy gustosos con el que diga su mercé.
“--Mira, Cleto, ¿qué te parece que le pusiéramos Respicio, santo mártir de Nicea, o Pedro de Sassoferrato, con lo que además, quedará apellidado sonoramente, u Honorio o Fedoro?, a mí estos me parecen novedosos, son nombres como de pajes o de trovadores.
“--Pos si usté quere así ponerle al chamaco, estamos conformes y gustosos, pero desearíamos que nuestro chamaco se llamara como su padrino, Manuelito.
“--¿Qué día nació tu hijo, Cleto?
“--El 15 de septiembre, siñor don Manuelito, a las meritas once de la noche…
“--Ah, ¿conque a la hora del grito? –interrumpió el poeta. –Bueno, Cleto, pues se llamará Manuel como yo, y como ustedes y yo somos buenos patriotas, le pondremos, además, Grito, para conmemorar el de la Independencia, y también porque nació a la hora exacta en que este se celebraba, y así, Cleto, cumplimos con Dios y con la patria, ¿qué te parece?
“Efectivamente, al Cleto ese, le pareció bien el nombre absurdo que le pusieron a la pobre criatura. Yo conocí bien a ese muchacho, Grito Jaramillo, pues el cristianísimo Manuel se lo evaporaron.”

Anecdotario de Manuel José Othón (1980).
Artemio de Valle-Arizpe

sábado, 24 de agosto de 2019

Paciente Impaciente


El doctor Scheveninger era el médico del canciller Otto von Bismarck. Al parecer, Bismarck contestaba de mala gana a las preguntas que le hacía el médico. Un día, quizá porque se sentía especialmente mal, no quiso responder a ninguna de ellas, El médico le dijo:
--En este caso, es mejor que consulte con un veterinario.
El Canciller de Hierro se enfureció y le preguntó por qué:
--Los veterinarios nunca hacen preguntas a sus pacientes –dijo Scheveninger.

Las Anécdotas de la Política. De Keops a Clinton (1994).
Luis Carandell

El Conde Francés


Sin saber de donde llegó, de la noche a la mañana apareció en Torreón, Coahuila, un joven francés, que decíase Conde, cuyo nombre era Armand de la Rochefaucauld. Su carácter alegre y extrovertido le permitió darse a conocer rápidamente en toda la ciudad; asistiendo a cuanta fiesta se celebraba y presentándose personalmente.
Además de ser un hombre muy instruido, era extravagante hasta la exageración. A veces por las noches dormía en los carros vacíos del ferrocarril, lugar de reunión de los hampones con quienes trababa amistad. Asimismo visitaba continuamente cantinas de mala muerte.  Otra de sus costumbres consistía en ponerse a escribir en máquina en la banqueta de la calle.
Cierta noche que se encontraba en el prostíbulo de la señora Paz Limón, ocurrió una tragedia que involuntariamente provocó Oscar Larriva, al disparársele accidentalmente su pistola, dando muerte a la dueña de dicho antro. Al intervenir las autoridades, el causante de ese fatal suceso fue encarcelado de inmediato. Por la mañana, la prensa publicó a grandes rasgos la noticia, de acuerdo con lo que logró recabar de algunos testigos oculares y, como se trataba de jóvenes bien, el escándalo fue mayúsculo.
Armand de la Rochefaucauld, que había presenciado lo acontecido, al leer el periódico supo que no lo mencionaban entre los testigos y acudió ante el juez, reclamándole indignado por qué no lo habían citado a declarar. Luego se dirigió a las oficinas del periódico, en donde ofreció una buena suma en efectivo para que publicaran su nombre cuanto antes, como testigo en las investigaciones que se llevaban a efecto. Al día siguiente su nombre apareció en primera plana con una fotografía que él mismo había aportado.

Anécdotas del Güero Marroquín (1988).
Enrique Marroquín Pámanes

El Brazo Incorrupto

           

           Cuentan que las monjas carmelitas de Olivais que custodiaban el brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús, realizaron una visita de cortesía a las carmelitas de Nueva York. El mejor presente que podían llevar con ellas era el brazo de la santa, pero había que pasar los trámites aduaneros, y llegó la fatídica pregunta: «¿Algo que declarar?». Las religiosas, lejos de mentir o de ocultar el brazo cual cartón de tabaco, enseñaron al funcionario de la aduana el relicario con el brazo dentro. «¿Y esto qué es?», preguntó el policía. «El brazo incorrupto de Santa Teresa», respondieron las monjas. El hombre buscó en su listado el arancel que había que pagar por pasar aquella reliquia y, evidentemente, no encontró una partida donde pusiera «brazos incorruptos», pero no por ello iba a dejar de ingresar en las arcas la tarifa correspondiente.
Como el aduanero no tenía intención alguna de requisar el brazo, buscó en el listado algo parecido a aquello que iba dentro de la urna, hasta que lo encontró. El brazo incorrupto de Santa Teresa fue incluido en la partida de «salazones y pesca salada» en el permiso de importación temporal.

Polvo Eres (2008).
Nieves Concostrina


Nota Aclaratoria: El brazo incorrupto de Santa Teresa de Jesús en realidad es una mano.

domingo, 28 de abril de 2019

Pura Superstición



          La "N" en el nombre de Gonzalo N. Santos no significa nada. Se la puso porque era muy supersticioso y su nombre y apellido sin la "N" sumaban 13 letras.

alejandro rosas @arr1910 en twitter. 
16 de abril de 2019