viernes, 4 de septiembre de 2026

Tragedia con Seudónimos

           León Trotsky, quien de niño respondía cuando lo llamaban Lev Davidovich Bronstein. El revolucionario soviético estuvo detenido en Siberia y logró escapar con el pasaporte robado de León Trostky, uno de sus carceleros. Desde entonces empleó el seudónimo, como medida de protección. Vino a México en 1937, huyendo de Joseph Stalin, de nombre real Iósif Vissariónovich Dzhugashvili; ignoraba que el brazo del líder soviético era tan largo, que en 1940 habría de asesinarlo adentro de su casa en Coyoacán. No tal cual su brazo sino el de Jacques Mornard, fanático de Stalin y encargado de enterrar el piolet en el cráneo del político aquel 20 de agosto. Por cierto, Mornard era un nombre falso de Ramón Mercader. Tras matar a Trotsky, vivió treinta y ocho años más por un cuestionable descuido divino. Lo condecoraron como héroe de la Unión Soviética y le daban dinero tanto el Comité Central como la KGB. Al morir en 1978 lo enterraron en Moscú bajo otro nombre falso: Ramón Ivanovich López.

El Lado B de la cultura (2021).

Julia Santibañez