Al presidente Gustavo Díaz Ordaz, de origen poblano, le hacían muchas bromas por su fealdad. En alguna ocasión le dijeron que era cosa sabida que los poblanos tenían dos caras, y él contestó:
--¿Ustedes creen que si
yo tuviera otra usaría ésta?
O aquella otra en que
no dejaba de llover y el gobernador de Veracruz, Fernando López Arias, se
lamentó de que los días estuvieran tan feos, a lo que el presidente respondió:
--Tampoco los López son
nada guapos.
La Suerte de la
Consorte (1999).
Sara Sefchovich
