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domingo, 30 de agosto de 2020

Un Sacrificio por la Ciencia


            Francis Bacon, quien se autonombró “portavoz de la nueva época”, fue el primero en insistir en que las ideas científicas debían verificarse experimentalmente antes de ser aceptadas.

          A principios de 1626, Bacon, a sus 65 años, emprendió un viaje en diligencia con el doctor Whiterborne rumbo a la colina Highgate, en las afueras de Londres. Los dos amigos discutían acerca de cómo se podrían conservar los alimentos en el hielo. Al ver la cúspide de la colina cubierta de nieve, Bacon propuso un experimento. Le compró un pollo a una mujer que vivía por ahí y le pidió que lo matara y se lo entregara limpio. Él le ayudó a rellenarlo con nieve.

          Todo esto tomó tiempo, y Bacon se enfrió tanto con la nieve que empezó a tiritar violentamente. Al poco rato estaba tan enfermo que no pudo continuar el viaje. Lo llevaron a una casa cercana, propiedad de su amigo el conde Arundel.

          Tuvo la mala fortuna de que ahí le dieran una cama húmeda; el enfriamiento se volvió bronquitis. Murió el 9 de abril. “En cuanto al experimento”, escribió en su última carta, “fue un rotundo éxito”.


¿Sabía Usted Que…? (1992).

Readers´s Digest México

jueves, 14 de marzo de 2019

Gallo vs Águila

Benjamín Franklin también fue un famoso gallero y propuso que se usara el gallo de pelea como emblema nacional, en lugar del águila cobarde y rapaz. Después de una reñida contienda con argumentaciones en pro y en contra, perdió el gallo y fue elegida el águila para tan alto sitial por solamente un voto de diferencia.

Su Majestad el Gallo de Pelea (1999).
Eduardo Pérez Zendejas

sábado, 14 de julio de 2018

Recomendación


           Para la ideología nazi, las “degeneradas” teorías de Sigmund Freud –que además era judío— eran las más aborrecibles y abominables, por lo que sus obras fueron las primeras en lanzarse a las hogueras, seguidas por los libros de Zweig, Remarque, Kafka, Einstein, Mann y muchos más. Anna Freud, hija de Sigmund, había sido detenida e interrogada por la policía semanas antes, su departamento había sido registrado en dos ocasiones y el mismo doctor Freud fue arrestado. Se le concedió un permiso de migración por el que tuvo que pagar una gran suma de dinero, aceptar la confiscación de sus propiedades y firmar una carta en la que debía declarar que lo habían tratado bien. Él, valientemente, se atrevió a escribir: “A quien corresponda: Yo, Sigmund Freud, recomiendo encarecidamente la Gestapo a todo el mundo”.

Vida y Milagros de… (2008)
“La Última Noche de Freud en Viena”
Alexis Schreck Schuler

viernes, 8 de diciembre de 2017

Por Si Las Moscas


Un visitante a la casa de Niels Bohr, al cruzar la puerta de entrada no puede creer lo que ve: clavada en un muro junto a la entrada se encuentra una herradura.
--Profesor, no pude evitar notar que usted tiene una herradura para la buena suerte en su casa, ¿acaso usted cree en esas cosas?
Bohr voltea y esboza una leve sonrisa antes de responder:
--No te equivoques, no creo en esas cosas, pero me han dicho que funcionan aunque uno no crea en ellas.

Átomos al Desnudo  (2016).
Miguel García Guerrero

lunes, 13 de junio de 2016

Casi Perfecto

Thomas Alva Edison fue a Dearborn, Michigan, para ver una réplica de su laboratorio de Menlo Park (que Henry Ford había construido con un costo de 10 millones de dólares) y comprobar si la reconstrucción era fiel. Tras examinarla, dijo a Ford:
--Está bien; es casi noventa y nueve y medio por ciento perfecta.
--¿Y cuál es el otro medio por ciento? –preguntó Ford.
--Que nunca teníamos tan limpio nuestro laboratorio –repuso el inventor.

Edison El Hombre
Revista Selecciones del Reader’s Digest (Marzo, 1975).
Don Wharton

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Promesa Cumplida


Girolamo Cardano (1501-1576), filósofo, matemático y médico milanés, fue conocido en su tiempo en los círculos científicos de todo el mundo por su extensa cultura y su escasa aceptación de los errores. Cardano pronosticó su muerte para el 21 de septiembre de 1576. Al ver que se acercaba a esa fecha sin ningún signo de enfermedad o debilidad, no pudo soportar equivocarse y tomó la firme resolución de completar un ayuno total, que provocó su muerte… y el cumplimiento de su profecía en la fecha señalada.

Enciclopedia de las Curiosidades. El Libro de los Hechos Insólitos (1994).
Gregorio Doval.

jueves, 1 de enero de 2015

Extravagancia Involuntaria


John Dalton padecía discromatopsia, una especie de ceguera genética para los colores que desde entonces llevó para siempre su apellido y se llamó daltonismo. Dalton estaba convencido de que su problema era que sus ojos estaban bañados por un líquido desconocido de color azul que absorbía en sus ojos el color rojo. Por supuesto, no pudo asegurarse de esto y en 1844 cuando murió legó sus ojos a la ciencia para ver si se confirmaba su teoría. Muchos años después los científicos Molton y Hunt estudiaron sus ojos disecados y su ADN y descubrieron, aparte obviamente que no tenía ningún líquido azul, que en realidad lo que no veía Dalton era el verde y no el rojo. Es decir, Dalton tenía un daltonismo de tipo deuteranopo.
Cuenta una anécdota curiosa sobre Dalton, que refleja lo duro que es convivir con esta enfermedad en la sociedad donde los colores tienen gran importancia. Él era cuáquero, por lo que era muy sobrio al vestir y siempre vestía de oscuro por discreción. En 1832 cuando tuvo que asistir a una recepción que daba en su honor el propio rey Guillermo IV, Dalton escogió con esmero uno de los trajes más sobrios y decentes que encontró pues quería vestirse de forma sobria por respeto al monarca. Para ello escogió un traje gris oscuro que le daba aspecto serio. Lo curioso fue que cuando entró en la recepción sus amigos mostraron caras de asombro aunque se contuvieron para no darle un disgusto al pobre, lo que él creía que era un traje gris oscuro era en realidad una vestimenta chillona y atrevida de color rojo escarlata que llevó toda la tarde sin enterarse sorprendiendo a todos hasta que salió y se lo dijeron sus amigos.

adultosibiza.blogspot.mx (2013)
Pedro y María Encina

sábado, 6 de diciembre de 2014

Ocupado


En 1807, el matemático Johann Karl Friedrich Gauss estaba obsesionado con un problema mientras su esposa yacía enferma en la planta alta. Cuando el médico le dijo que su esposa se encontraba agonizante, Gauss lo despidió con un ademán y, sin alzar la mirada de su problema murmuró: «Dígale que aguarde un instante hasta que termine».

El Libro de los Sucesos (1979).
Isaac Asimov

jueves, 23 de octubre de 2014

El Deber es Primero


Para mejor dar a conocer las posibilidades de la lámpara incandescente que acababa de inventar, Thomas Alva Edison propuso hacer iluminar por este procedimiento todo un barrio de Nueva York. En 1880 inició los preparativos: hizo construir una central eléctrica, instalar kilómetros de hilo y fabricar 15,000 lámparas con sus casquetes. Hubo que inventar todo lo que no había sido inventado aún: fusibles, interruptores… El 4 de septiembre de 1882 tuvo lugar la inauguración. Las autoridades fueron recibidas por un Edison en camisa blanca y traje impecable. Momentos más tarde, el inventor desaparecía. Se le buscó durante un buen rato y, finalmente, se le encontró, con el traje arrugado y manchado de aceite. Había una máquina que funcionaba mal y fue a repararla.

Dime Quién Es (1971).
Simone y Georges Monlaü

viernes, 23 de mayo de 2014

Valiente


Nadie en su escuela habría dicho que Thomas Alva Edison iba a convertirse en uno de los grandes genios del siglo XX. De hecho, sus profesores creían que el muchacho tenía una inteligencia limitada, ya que le costaba asimilar sus enseñanzas. Pero su único problema real era una incipiente sordera provocada por la escarlatina.
El hecho que cambió su vida se produjo en 1862, cuando tenía doce años. Salvó la vida del hijo del jefe de estación de policía de su ciudad. Edison vio como el niño, que jugaba en las vías, iba a ser arrollado por un tren y se lanzó sobre él, le tiró y le cubrió con su cuerpo mientras el tren pasaba a escasos milímetros de ellos.
Por aquella hazaña, el chico fue recompensado con un curso de telegrafía que fue el principio de su carrera como inventor.

Edison. The Youth and His Times.
W.E. Wise

lunes, 28 de abril de 2014

Creador Precavido


En cierta ocasión una señora le hizo a Thomas Alva Edison la siguiente pregunta:
--¿Es usted quién ha inventado la primera máquina que habla?
--No, señora. La primera máquina parlante la construyó Dios de una costilla de Adán. Yo he inventado una máquina que se puede parar cuando habla.


viernes, 18 de abril de 2014

Pequeño Detalle

                
En 1887, un empleado de Thomas Alva Edison llamado Harold P. Brown inventó la silla eléctrica, y en 1890 se ejecutó con ella al primer reo: William Kleiner.  La noticia dio la vuelta al mundo, y al enterarse, Menelik II, emperador de Abisinia, hizo las gestiones para comprar una de esas sillas que, creía, sería un símbolo de su gran poder. Pero Menelik II no tuvo en cuenta un detalle esencial. La silla letal sólo funcionaba con electricidad, un adelanto que por aquel entonces todavía no había llegado al país africano. Evidentemente, el rey no pudo achicharrar a ningún reo con aquella silla, pero, tratando de buscarle alguna utilidad, no se le ocurrió mejor idea que utilizarla como trono durante algún tiempo.


Los 10 Hombres Más Torpes de la Historia.
Revista Quo, Abril 2014
Vicente Fernández

¿Insensible o Distraído?

                
George Atwood, un matemático que no sólo pasó a la historia por sus investigaciones, sino por un desafortunado desatino. Se cuenta que estaba tan absorto en un trabajo que, cuando vinieron a comunicarle que su esposa había fallecido en un accidente respondió: “Está bien pero que espere a que termine con esto”.


Los 10 Hombres Más Torpes de la Historia.
Revista Quo, Abril 2014
Vicente Fernández

domingo, 13 de abril de 2014

Desconfiados

               
Cuando el físico alemán Wilhelm Roentgen, descubrió los rayos X, en el estado norteamericano de Nueva Jersey de dictó un curiosa ley. Esta ley prohibía la posible aplicación de los rayos X a los binoculares de teatro, ya que se sospechaba que serían utilizados para, a través de la ropa, ver el cuerpo desnudo de las señoras. Al parecer la idea la había tenido un fabricante de binoculares y la había utilizado en su campaña publicitaria.

Un Conductor Físico


A Albert Einstein no le agradaba conducir automóviles, a pesar de que le gustaban los coches y le resultaban muy cómodos para desplazarse, así que tenía contratado un chofer. Después de numerosos viajes juntos, Einstein le comentó un día a su chofer lo monótono y aburrido que le resultaba repetir lo mismo una y otra vez en cada disertación.
--Si quiere, --le dijo el chofer-- lo puedo sustituir a usted por una noche. He oído sus conceptos tantas veces que los podría recitar palabra por palabra...."
Einstein aceptó el desafío y antes de llegar al lugar donde tendría lugar su conferencia, intercambiaron sus vestimentas y el científico se sentó al volante del vehículo.
Llegaron al lugar previsto y como ninguno de los académicos presentes conocía a Einstein, nadie se percató del engaño: El chofer expuso la misma conferencia que había escuchado en tantas ocasiones a "su maestro".
Al final de la exposición, un destacado profesor de la audiencia le hizo una pregunta. El chofer no tenía ni idea de la respuesta, sin embargo en un golpe de inspiración le contestó:
--Me extraña, profesor, la pregunta que usted me hace. Es tan sencilla que dejaré que mi chofer, que se encuentra sentado al fondo de la sala, se la responda.


viernes, 28 de marzo de 2014

Pensamiento Divergente

               
Se dice que Ernest Rutherford, Nóbel de Química en 1908, contaba la siguiente anécdota:
                “Un estudiante estaba a punto de recibir un cero por la respuesta que había dado a un problema de física: ‘Lea la pregunta del examen y decida: Demuestre cómo es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro’.
                “El estudiante había respondido: ‘Lleva al barómetro a la azotea del edificio y átale una cuerda muy larga. Descuélgalo hasta la base del edificio, marca y mide. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.
                “Sugerí que se diera al alumno otra oportunidad. Le concedí 6 minutos para que me respondiera la misma pregunta, pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debía demostrar sus conocimientos de física.
                “El estudiante escribió la siguiente respuesta: ‘Toma el barómetro y lánzalo al suelo desde la azotea del edificio, calcula el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplica la fórmula que dice que la altura es igual a 0.5 por la aceleración de la gravedad en la Tierra por el cuadrado del tiempo, y así obtenemos la altura del edificio’.
                “Perfecto, le dije, ¿y de otra manera?
                “’Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado se puede atar el barómetro con una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la perpendicular del edificio, de la diferencia de estos valores y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podríamos calcular, sin duda, la altura del edificio… En fín –concluyó-- existen otras muchas maneras’.
                “Le pregunté si no conocía la respuesta convencional al problema. Dijo que evidentemente la conocía, pero que durante sus estudios sus profesores habían intentado enseñarle a pensar.
                “El estudiante se llamaba Niels Bohr, físico danés, Nóbel de Física en 1922, quien fue un innovador de la teoría cuántica”


Gabriela Jaramillo

El Peso del Cerebro


               
Theodor Bischoff fue uno de los anatomistas de mayor prestigio en Europa en los 1870’s. Una de sus ocupaciones era el pesar cerebros humanos, tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro de un hombre era de 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos. Durante toda su vida utilizó este hecho para defender ardientemente una supuesta superioridad mental de los hombres sobre las mujeres.
                Siendo un científico modelo, a su muerte donó su propio cerebro para su colección. El correspondiente análisis indicó que pesaba 1245 gramos.



Scientific American (Marzo, 1992)