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domingo, 20 de agosto de 2017

Casado o Soltero


El filósofo griego Sócrates era hombre de respuestas desconcertantes. Uno de sus discípulos le preguntó:
--Maestro, ¿debe el hombre casarse, o es mejor que permanezca soltero…?
--Mira, hijo: da igual  --respondió Sócrates--, porque haga lo que haga terminará arrepintiéndose.

Melosetodo de las Anécdotas de la Historia (1996).
Pancracio Celdrán

miércoles, 3 de febrero de 2016

Clase de Filosofía


Un día estaba Sócrates en su casa con sus discípulos. A Xantipa, su esposa, le molestaba tanta gente reunida y se ponía a gritar contra ellos. Sócrates y los discípulos salieron, en silencio, a la calle. Y allí mismo, junto a la casa, continuó la lección. Xantipa abrió la ventana y les vació encima un cubo de agua. Y Sócrates, sin enfadarse, dijo a sus discípulos:
                —Es cosa natural que, después de los truenos, venga la lluvia.
                Y continuó la lección.

Antología de Anécdotas (1971).
Noel Clarasó

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Promesa Cumplida


Girolamo Cardano (1501-1576), filósofo, matemático y médico milanés, fue conocido en su tiempo en los círculos científicos de todo el mundo por su extensa cultura y su escasa aceptación de los errores. Cardano pronosticó su muerte para el 21 de septiembre de 1576. Al ver que se acercaba a esa fecha sin ningún signo de enfermedad o debilidad, no pudo soportar equivocarse y tomó la firme resolución de completar un ayuno total, que provocó su muerte… y el cumplimiento de su profecía en la fecha señalada.

Enciclopedia de las Curiosidades. El Libro de los Hechos Insólitos (1994).
Gregorio Doval.

jueves, 23 de octubre de 2014

La Hora de Comer


Diógenes sentía desprecio por las convenciones sociales. Tanto que, ello le llevó a vivir en el interior de un tonel.
En cierta ocasión, uno de sus discípulos le preguntó:
--Maestro, dinos ¿a qué hora se debe comer?
--Depende, si eres rico puedes comer cuando quieras, y si eres pobre, siempre que puedas.

20minutos.es (2011)
Alfred López 

jueves, 9 de octubre de 2014

Revés Filosófico


Un día Voltaire, el célebre filósofo y escritor francés, llamó a su sirviente y le dijo:
--Tráeme mis zapatos.
El sirviente se los trajo, pero dándose cuenta Voltaire que estaban cubiertos de polvo le dijo severamente:
--¡Haz olvidado de limpiarlos!
--No vale la pena limpiarlos –respondió el sirviente--, las calles están tan polvorientas que es inútil limpiarlos, porque pronto estarán sucios de nuevo.
Voltaire permaneció silencioso. Se puso calmadamente sus zapatos y estaba a punto de salir cuando el sirviente le dijo:
--Señor, las llaves.
--¿Qué llaves? –preguntó Voltaire.
--Las llaves de la alacena para preparar mi almuerzo.
--Pero, ¿para qué preparas tu almuerzo? Al poco tiempo de haber comido, tendrás tanta hambre como la tienes ahora.
Y diciendo eso, el escritor salió a la calle dejándolo solo en la casa… y hambriento.

Vampiro Erudito (2012).

jueves, 21 de agosto de 2014

Virtud Sin Lujos

           
Diógenes enseñaba que la virtud es el único bien necesario al hombre y que éste no debe desear ni poseer otras riquezas. Andaba siempre descalzo y dormía bajo el pórtico de los templos. Su vivienda era un tonel. Un día vio a un niño que bebía agua de una fuente con las manos, y en el acto decidió romper su escudilla, considerándola un lujo inútil.

Dime Quién Es (1971).
Simone y Georges Monlaü

lunes, 14 de julio de 2014

Magna Respuesta

             
Alejandro Magno sentía admiración por el  filósofo Diógenes y fue a visitarlo, le preguntó si tenía algún deseo que él pudiese complacer. El sabio le respondió afirmativamente: “Desearía que te apartaras y no me quitaras el sol”.

Dime Quién Es (1971).
Simone y Georges Monlaü

lunes, 30 de junio de 2014

La Cultura Cuesta


Cierto día, un rico ateniense encargó a Sócrates la educación de su hijo. El filósofo le pidió por aquel trabajo quinientos dracmas, pero al hombre le pareció un precio excesivo.
--Por ese dinero puedo comprarme un asno.
--Tiene razón. Le aconsejo que lo compre y así tendrá dos.

20minutos.es
Alfred López

lunes, 5 de mayo de 2014

Teoría Sin Práctica


Zenón de Elea fue un filósofo que vivió en el siglo V antes de Cristo. Fue famoso por sus paradojas con las que negó en todo momento la existencia del movimiento.
           Cuentan que un buen día iba dando unas clases a campo abierto a alguno de sus alumnos jóvenes y al pasar por delante de una casa salió corriendo hacia ellos un perro enorme con muy malas pulgas ladrando sin parar. Zenón salió corriendo, más rápido incluso que sus alumnos.
Cuando consiguieron esquivar al perro y se sentaron todos a descansar sobre unas piedras, uno de sus alumnos le pregunto: “¿Y por qué corríamos todos para huir del perro si como está demostrado el movimiento no existe y nunca nos podría alcanzar?" A lo que Zenón respondió: "Por supuesto, está claro que en realidad no nos hubiera alcanzado, pero se habría producido una imaginaria ilusión de nuestros sentidos realmente pavorosa que nos habría dejado los nervios destrozados aun sin motivo".


adultosibiza.blogspot.mx (2013)
Pedro y María Encina

domingo, 13 de abril de 2014

Desquite


Federico II de Prusia admiraba a Voltaire, aunque a veces le hacía objeto de sus sátiras. Cierta vez que habían invitado al filósofo a cenar, dejó sobre su plato una tarjeta que decía: "Voltaire es el primero de los asnos. Federico II".
Voltaire vio la nota y sin inmutarse, la leyó en voz alta ante el resto de comensales.
--Voltaire es el primero de los asnos. Federico, el segundo.

viernes, 28 de marzo de 2014

Yo Soy el Papa

               
En cierta ocasión Bertrand Russell, estaba especulando sobre enunciados condicionales del tipo: “Si llueve las calles están mojadas”, y afirmaba que de un enunciado falso se puede deducir cualquier cosa.
                Alguien que le escuchaba le interrumpió con la siguiente pregunta: “¿Quiere usted decir que si 2 + 2 = 5 entonces usted es el Papa?”.
                Russell contestó afirmativamente y procedió a demostrarlo de la siguiente manera: “Si suponemos que 2 + 2 = 5, entonces estará de acuerdo que si restamos 2 de cada lado obtenemos 2 = 3. Invirtiendo la igualdad y restando 1 de cada lado el resultado es 2 = 1. Como el Papa y yo somos dos personas y 2 = 1, entonces el Papa y yo somos uno. Luego, yo soy el Papa.

20minutos.es
Alfred López