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viernes, 12 de septiembre de 2014

Al Rescate de una Obra


Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez se intercambiaban novelas y cuentos antes de publicarlos. El General en su Laberinto la comenzó Mutis con el título de La Muerte del Estratega, pero como él decía: «No puedo tener libros en los cajones porque no me dejan escribir otras cosas»; por ello decidió archivarlo en su chimenea.
Gabo, al enterarse, llegó angustiado a interrogarlo:
¿Es cierto que quemaste esa novela sobre Bolívar?
Hasta el título.
Esfumada la esperanza de conocer esa obra, el autor de las noches de Arcadio Buendía, confesó con desaliento:
Yo quería escribir esa novela…
Mutis, al notar su tristeza, fue por todos los materiales de consulta, recortes y libros que había seleccionado para documentar su novela incinerada:
Tenga —porque Mutis, a pesar de los años de amistad con Gabo, siempre le habló de usted-- Le regalo hasta la idea.
De esta historia quedó constancia en la dedicatoria de El General en su Laberinto: “Para Álvaro Mutis, que me regaló la idea de escribir este libro”.


Memorias de Otros (2013).
Carlos Bautista Rojas

lunes, 28 de abril de 2014

En Busca de Una Historia


Gabriel García Márquez contaba que una vez en el que había hecho una criba de sus textos, llegó el poeta Jorge Gaitán Durán pidiéndole algo que poder publicar en la revista Mito. A pesar de que García Márquez le ofreció los que acababa de decidir conservar, la vista de aquél acabó posándose en la papelera. Allí, entre todos los papeles desechados, se topó con unos violentamente desmembrados que llamaron su atención por su calidad. El colombiano le explicó que lo había eliminado de su novela La Hojarasca. Pero, claro, que no encajara allí no quería decir que no tuviera entidad propia. Ante la insistencia del poeta, el escritor del boom hispanoamericano aceptó levantar el castigo a los papeles, aunque no por convencimiento. Faltaba el título. Pero a García Márquez no se le ocurría nada, tal vez por el hecho de que no confiaba en el valor de ese texto. Comentó que sólo era un monólogo de Isabel viendo llover en Macondo. Sin darse cuenta, acababa de ponerle título a uno de los cuentos más alabados por la crítica.

Una Anécdota de García Márquez.
El Ballet de las Palabras: El Blog Cultural. Enero, 2013.
Patry.

domingo, 20 de abril de 2014

Sarcasmo


Una semana antes de Navidad, Julio Cortázar y su mujer, Ugné, fueron en coche a Barcelona, vía Saignon. Tras su llegada, todos los escritores (Julio Cortázar, José Donoso, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa) y sus esposas fueron a comer a un restaurante típico, La Font dels Ocellets, en el barrio gótico. Allí se estilaba que los clientes anotaran sus pedidos en una hoja impresa, pero todo el mundo estaba tan absorto en la conversación que al cabo de un rato el impreso seguía en blanco, y el camarero se quejó al propietario del local. Éste salió de la cocina con cara de pocos amigos y, con un marcado sarcasmo catalán, dijo la informal frase: “¿Alguno de ustedes sabe escribir?”. Se hizo el silencio, en parte fruto de lo embarazoso de la situación, en parte divertido. Al cabo de un momento Mercedes repuso: “Yo, yo sé”, y empezó a leer la carta en voz alta y pidió la comida para todos.

Gabriel García Márquez: Una Vida (2009)
Gerald Martín