viernes, 7 de abril de 2023

Cada Quien en lo Suyo

                                                          

        Federico Gamboa, autor de la novela Santa, recibió la suma de doscientos pesos por los derechos de su obra que se filmó, en su primera versión, en cine silente en el año de 1917. 

La novela era un best seller de aquellos tiempos y aunque don Federico fue parcamente remunerado la primera vez, tuvo oportunidad de desquitarse pocos años más tarde al filmarse el primer remake de su famosa novela. En esta ocasión la película llevó sonido y se le considera como la primera película hablada del cine mexicano.

Posteriormente se realizaron otras dos versiones ya con menos éxito: una en 1943 y otra fue filmada en los sesentas.

Don Federico Gamboa sólo alcanzó a cobrar regalías de las dos primeras versiones, pues dejó este mundo el año de 1939. Se dice que en una ocasión que comía en un conocido restaurante acompañado del no menos famoso novelista don José Rubén Romero, hombre de reconocido ingenio, le presumió que su "Santita" le había dado de comer por muchos años. Presto, don José Rubén le respondió que a él, en cambio, "le habia dado de comer su 'Pitito'". Aclaramos para los malpensados, que el escritor se refería a su novela La Vida Inútil de Pito Pérez.


Cámara... ¡Acción! (1994).

Jorge Rodríguez

Mal de la Vista

        Una tibia mañana del año 1942, Mario Moreno Cantinflas se dirigió al centro de la ciudad a un asunto de negocios, guiando su propio automóvil, pues todavía no acostumbraba chofer. 

En avenida Juárez, una bellísima morena, llamó tan poderosamente la atención del mimo, que se distrajo y chocó contra el auto que le precedía. El automovilista bajó de su coche furioso, sin haberse enterado todavía quién lo había chocado y fue a reclamarle airado a Mario.

--¡¿Qué no vio que saqué la mano?!

Rápidamente y con su acostumbrada gracia, el mimo le contestó:

--¡No vi el coche! ¿Cómo quiere que vea la mano?

El automovilista se alejó muerto de la risa sin volverse para reclamar a Mario la avería de su vehículo.


Cámara... ¡Acción! (1994).

Jorge Rodríguez

Sorprendiendo al Poeta

         Alvaro Obregón, ya siendo presidente de la República, paseaba por la Alameda con dos ayudantes, cuando se le presentó un joven que dijo ser poeta y le pidió permiso para saludarlo y recitarle un soneto. Concedida la autorización, y recitado el poema, Obregón le dió una palmada en el hombro y le dijo:

--Muy bien que te guste la poesía, joven, pero lástima que te atribuyas poemas que no son tuyos. Ese es un buen soneto, y desde hace tiempo lo sé de memoria...

Y entonces se lo recitó, de pe a pa. El joven poeta se puso pálido y balbuceó algo, pero Obregón se apresuró a tranquilizarlo:

--No te preocupes, lo que pasa es que yo tengo una memoria muy buena, y como me gustó tu soneto, me lo acabo de aprender.


Memoria y Olvido. Vida de Juan José Arreola (1920-1947) (1994).

Fernando del Paso

domingo, 12 de diciembre de 2021

Deja Huella

 


     Es a Norma Talmadge, actriz del cine mudo estadounidense, a quien se debe la tradición de estampar las huellas de las manos de las estrellas de Hollywood enfrente del Grauman's Chinese Theatre, desde que en 1927, accidentalmente, dejara las suyas al caerse sobre el cemento húmedo en el mismo lugar.

https://es.wikipedia.org/wiki/Norma_Talmadge

Sólo Por Necesidad


      Diego Rivera aseguraba abominar las academias de Bellas Artes. Sin embargo, un día lo vieron entrar a la Academia de San Carlos. Su director, Manuel Toussaint, gratamente sorprendido, corrió a saludarlo:

--¡Maestro Rivera! ¿A qué debemos el honor de su visita?

Respondió Diego:

--Encontré cerrada la cantina, y solo vengo a mear. Dígame dónde están los mingitorios.


Anecdotario Mexicano. Ingenio y Picardía (1982).

Jorge Mejía Prieto

Imposible


     En una ocasión algún seudomoralista le preguntó al empresario don Emilio Azcárraga Vidaurreta:

--¿Por qué no corre usted a los afeminados, las golfas, los padrotes y las lesbianas que participan en los programas?

Y don Emilio socarronamente le contestó:

--Y mañana, ¿con quién trabajamos?


La Televisión en México: 1950-2000 (1999).

Gonzalo Castellot 

Tonalidad de la Constitución


      Allá en el sexenio de Lázaro Cárdenas, con motivo de alguna reforma a la Constitución General de la República, un periódico derechista afirmó que nuestra Carta Magna daba un viraje hacia el comunismo, convirtiéndose en una Constitución roja.

El escritor Genaro Fernández MacGregor pidió a don Artemio de Valle-Arizpe su opinión al respecto.

--¿Cree usted, admirado amigo, que realmente nuestra Constitución se ha vuelto roja?

--Bueno, Genaro, no sé mucho de estas cuestiones. Sin embargo, me doy cuenta que su tonalidad es otra.

--¿Y cuál es, don Artemio?

--La Constitución es violada.


Anecdotario Mexicano. Ingenio y Picardía (1982).

Jorge Mejía Prieto