miércoles, 30 de septiembre de 2015

Buenas Intenciones


En 1948, en plena guerra entre judíos y árabes, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Warren Austin, apeló al buen sentido de los dirigentes de ambos bandos, sugiriendo que arreglasen sus desavenencias por vía pacífica como buenos cristianos.

Enciclopedia de las Curiosidades. El Libro de los Hechos Insólitos (1994).
Gregorio Doval.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Nombre Prohibido


Napoleón Bonaparte toma la corona española, y a su hermano mayor, José, lo envió a gobernar España. No contaba, sin embargo, con el pueblo español que se levantó contra el invasor francés. Murat, cuñado del emperador, reprimió bárbaramente los intentos heroicos –e inútiles-- que hicieron los españoles por resistirse a la invasión. Un catecismo que los curas de aldea hacían circular entre sus feligreses decía esto: “¿Es pecado matar a un francés? No, padre. Se gana el cielo matando a uno de esos viles opresores”. La gente dejó de pronunciar la piadosa jaculatoria que sigue usándose todavía en los pueblos de habla hispana a modo de asombrada exclamación: “¡Jesús, María y José!” ¿Cómo decir esa frase, si al decirla se tenía que pronunciar el nombre del odiado rey que Napoleón había impuesto? Se decía entonces: “¡Jesús, María y el esposo de Nuestra Señora!” Al rey lo llamó el pueblo “Pepe Botella”, haciendo burlona alusión a su vicio de beber.

Hidalgo e Iturbide. La Gloria y el Olvido. (2008).
Armando Fuentes Aguirre “Catón

Mantequilla


Fernando Soto Astol debuta como actor cómico el 3 de febrero de 1929 con la Compañía de Revistas Roberto Soto, propiedad de su padre “El Panzón Soto”. Y comenta en una entrevista que su padre allí lo bautizó con el sobrenombre con el que se daría a conocer: “Yo venía de estudiar en un colegio de religiosos y era muy místico, ¡pero vi a las muchachas y cambié totalmente! Me convertí en un gatito consentido, me dejaba querer, y mi papá me dijo: ‘Tú no eres de carne y hueso, tú eres de mantequilla. Te resbalas con todo el mundo’. Yo soy ‘Mantequilla”.

Cómicos de México (1987)
Miguel Ángel Morales

martes, 1 de septiembre de 2015

El Rapto 2


     La actriz mexicana María Félix, para comprarse una joya que la cautivó, fingió el secuestro de Panito, el perro bulldog de su esposo Alex Berger. Le dijo que pedían 150 mil dólares de recompensa, tan pronto tuvo el dinero, hizo que el perro regresara.

Las 100 cosas que tal vez no sabías de María Félix
Esperancita Berrones/Regiando.com

domingo, 30 de agosto de 2015

La Manzana de Eva


Angelo Giuseppe Roncalli, el futuro Papa Juan XXIII, asistía, como nuncio en París, a uno de esos banquetes con todo lujo de ceremonias y protocolos. Le tocó a su lado en la comida una encopetada señora escandalosamente escotada. El vecino del lado opuesto le preguntó con disimulo y esbozando una sonrisa picaruela:
—¿Qué opina de ella, excelencia?
El nuncio, sin enrojecer lo más mínimo, como si hablase en abstracto de alguien lejano, le contestó rápidamente y sin vacilar:
—Estoy esperando a los postres a ver qué sucede…
—No entiendo, señor nuncio, lo que quiere decir —replicó el comensal.
 —Sí —siguió el nuncio con una pizca de malicia—, espero el final para ver si nos sirven de postre alguna manzana y esta buena señora, como le sucedió a Eva al comerla en el paraíso, se da cuenta de que está desnuda.

Juan XXIII, 200 Anécdotas (2000).
Constantino Benito-Plaza

Servilismo Deportivo


El expresidente mexicano José López Portillo tenía la costumbre de brincar de los camiones descubiertos; en lugar de bajarse por la escalera que se colocaba con tal fin, brincaba desde las redilas. También brincaba de los templetes en los actos públicos, aunque algunos tuvieran hasta dos metros y medio de alto, saltando como “karateca” por donde no había escalera; con ello obligaba a los demás –dado el servilismo de los políticos-- a que lo imitaran, y como no todos tenían la condición física de López Portillo, algunos se causaban roturas de huesos y de costillas, todo esto, con tal de no quedarse atrás de su Presidente.

Lo Negro del Negro Durazo (1983).
José González González

sábado, 29 de agosto de 2015

Timados


Elyeza Bazna, fue un albanés que trabajaba como ayudante de cámara de sir Hugh Knatchbull, embajador británico en Ankara, Turquía, durante la Segunda Guerra Mundial. Ambicioso y con pocos escrúpulos, trabajó como espía para la embajada alemana.
Usando el apodo de Cicerón, Bazna les vendía planos de ingenios electrónicos que su jefe guardaba en su caja fuerte. Los alemanes le pagaron muy bien por aquellos planos, pero su contenido les desconcertaba. Lógico. El embajador británico era una especie de inventor chiflado que en su tiempo libre diseñaba circuitos y disparatados modelos de electrodomésticos que nunca funcionaban. Y lo que Bazna les estaba vendiendo a los nazis (sin saberlo) eran justo aquellos planos.
Como era de esperar, los nazis empezaron a desconfiar del albanés. Y la consecuencia fue que, cuando el traidor les facilitó otros documentos auténticos y muy valiosos –entre ellos, los informes sobre las cumbres de los líderes aliados en Casablanca y Teherán–, los alemanes dudaron de su autenticidad.
Finalmente, los británicos acabaron descubriendo los manejos de Bazna y montaron un operativo para atraparlo. Pero la suerte sonrió una vez más al espía, quien escapó a Brasil llevándose el dinero que le habían pagado previamente los nazis.
En el país sudamericano, el albanés se dedicó a vivir como un rey, pero la historia tampoco tuvo final feliz para él. Al cabo de un mes, la policía se presentó en su domicilio con una orden de arresto por fraude. Y es que los alemanes habían remunerado los servicios del espía con dinero falso.

Los 10 Hombres Más Torpes de la Historia.
Revista Quo, Abril 2014
Vicente Fernández