sábado, 9 de marzo de 2019

Viendo Doble


En 1945, Silverio Pérez, torero mexicano, iba a tomar la alternativa en la Plaza de Las Ventas, en Madrid. El miedo que Silverio tenía a torear en el extranjero era leyenda y, con la corrida ya firmada, presentó un certificado médico que lo excusaba: un repentino mal de la vista hacía que viera doble, ¿cómo iba a torear si veía  dos astados?, alegó, ¿a cuál de los dos mostraría la muleta?
                Silverio nunca pudo tomar la alternativa en España, regresó a México y para desagraviarlo y restarle importancia a su mal, Cantinflas lo invitó a comer. Comieron quesadillas de botana, y cuando sólo quedaba una, Cantinflas dijo:
                --Como usted ve doble, compadre, yo me tomo ésta y le dejo la otra.

Estupideces de Todos los Días (2014).
“El Jamaicón” y sus Precursores.
Sealtiel Alatriste

La Primera Vuelta al Ruedo


La inauguración de la Monumental Plaza de Toros México se celebró el 5 de febrero de 1946 con Luis Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna, con toros de San Mateo, de  Antonio Llaguno.
                Días antes de la inauguración, el Arzobispo Primado de México, Luis María Martínez, recorrió el ruedo echando agua bendita. Al finalizar, comentó: Conste que yo di la primera vuelta al ruedo en La México.


Revista Somos (Febrero, 1996).
Historia Mínima de la Monumental Plaza México.
Luis Ramón Carazo

lunes, 11 de febrero de 2019

Padre Viajero



En algún lugar del Imperio Romano encontraron a un hombre que mostraba un impresionante parecido con el emperador Augusto. Lo conducen ante el emperador, el cual, sorprendido al hallarse ante su doble, pregunta:
--Dime, ¿ha estado tu madre alguna vez en Roma?
--Mi madre nunca, pero mi padre muy a menudo --fue la respuesta.

Heil Hitler. El cerdo está Muerto (2009).
Rudolph Herzog

Cuadro Por Encargo



Jesús Zambrano, empresario mexicano, narra a Rubén Aguirre, la historia de un cuadro por encargo a Diego Rivera.
--La que posa es mi mujer. El cuadro lo hizo Diego Rivera. Estuvo en esta casa tres meses pintándolo. Le gustaba pasearse por los jardines para inspirarse. Le hablaba a mi mujer, le pedía que se sentara en una silla y entonces la pintaba.
                Diego Rivera era ya uno de los artistas más importantes del mundo y pintaba solo aquello que quería o le llamaba la atención. Difícilmente hacía cuadros por encargo. Pero por tratarse de Jesús Zambrano había hecho una excepción.
                Tres meses duró Diego Rivera en casa de Zambrano. Cuando terminó le preguntó cuánto le iba a cobrar. Se quedó serio.
                --Ni un centavo –respondió--. Me he pasado en su casa unas vacaciones increíbles. Disfruté de comidas y bebidas exquisitas. Así que no me debe nada.
                --No, señor –le dijo--. Debo pagar este trabajo. Esto no puede quedar así. ¿Cuánto le debo?
                --En verdad no es nada, Don Jesús –reiteró Rivera.
                --Por favor, cóbreme –insistió.
                Rivera se negó una y otra vez. Ante la insistencia, el reconocido pintor y muralista propuso una cantidad: 50 mil pesos.
                --Pero le voy a pedir un favor, don Jesús. Haga el cheque a nombre del Partido Comunista.
                La petición le cayó a Zambrano como balde de agua fría. Él representaba, como la mayoría de los empresarios de Monterrey, el ala conservadora de la sociedad mexicana, y las tendencias comunistas de Diego Rivera eran incluso una conducta delictiva en aquel tiempo.
                --Le propongo esa cantidad si me quiere pagar el cuadro, pero si no, no me debe nada --dijo Diego, intentando ganar la partida.
                Pero en contra de lo que él mismo esperaba y de todos los pronósticos, Jesús Zambrano le extendió el cheque a nombre del Partido Comunista.

Después de Usted (2014).
Rubén Aguirre

lunes, 17 de diciembre de 2018

El Orígen de la Palabra Gringo

    

    
     Winfield Scott, general del ejército invasor estadounidense, tomó posesión de la Ciudad de México el 14 de septiembre de 1847. Entre el ruido marcial de cornetas y tambores, un capitán del regimiento de Fusileros, de apellido Roberts, iza la bandera norteamericana en lo alto de Palacio Nacional. Es uno de los acontecimientos políticos más graves en la historia de México.
                Las tropas deambulan por las calles de la ciudad entonando una tonadilla de “vulgaridad sobresaliente”: Green grow the bushes.
                A partir de entonces, los habitantes de la ciudad comenzarán a llamar a los invasores los “green grows”: o los “gringos”.

La Ciudad Oculta, Tomo 1 (2018).
La Orgía de las Margaritas.
Héctor de Mauleón.

martes, 13 de noviembre de 2018

Al Exilio



Maximino Ávila Camacho acostumbraba a codiciar los logros ajenos haciéndose de manera fácil de lo que le gustara. Tuvo una “idea brillante” con respecto a su compadre, el empresario mexicano Anacarsis Peralta, mejor conocido como Carcho Peralta. Una tarde de la segunda mitad de 1942 se presentó en el despacho de Anacarsis, presionándolo para que le vendiera la empresa del Toreo de la Condesa. Por supuesto que Carcho se negó.
--Ya te expliqué, y de sobra lo sabes, que este es mi negocio: yo lo hice y yo te invité, participándote de los beneficios que produce mi trabajo.
Maximino mencionaba que no le gustaba como Carcho estaba manejando las finanzas, alegando esto como excusa para presionar sobre la venta. Carcho le dijo:
--Sabes que eres un tal por cual y conozco tus métodos, pero a mí no me vas a amedrentar y aunque tengas tus pistoleros a sueldo aquí estamos tú y yo, y tú también traes pistola, sácala y nos morimos los dos, pero tú te vas primero.
Ante tal valentía, Maximino, no se atrevió a intentar nada en el momento, sin embargo, un teniente coronel, jefe de ayudantes de Maximino, pero amigo también de Carcho, lo buscó al día siguiente para decirle que Maximino estaba furioso porque lo retó y se negó a vender el negocio. “Ya ordenó que te busquen y te asesinen. Vete de México en cuanto puedas”.
La esposa y hermanas de Carcho, le rogaron que dejara el negocio y se fuera por un tiempo.
A los pocos días, Carcho tomó un avión con destino a Sudamérica (Brasil y Argentina), un “exilio voluntario” al que se sumó su querido amigo Gilberto Guajardo.
Sobra decir que Maximino no sólo se adueñó de la empresa taurina, pagando el precio que le dio la gana. También se apoderó del Rancho San Manuel que Carcho tenía en Puebla.
Mas con todo, Anacarsis no perdía su buen humor. Antes de tomar el vuelo, Gilberto le comentó:
--A ver cómo nos va, Carcho, porque yo llevo poco dinero.
--No te preocupes, yo traigo aquí unos centenarios.
--¡Pero si está prohibido sacarlos de México, Carcho! Seguro que tendremos problemas.
--Mira, si tienes miedo adelántate y yo los paso. Toma, llévate mi abrigo.
Pocos minutos después, ya en el aire y sin que hubiera habido novedad, Gilberto le preguntó:
--Oye, ¿cómo te fue con la pasada?
--¿Con qué? –respondió Carcho.
--¡Pues con los centenarios!
--¿Los centenarios? ¡Fuiste tú quien los pasó en mi abrigo…!


Hotel Regis (2015).
Sergio Peralta Sandoval

domingo, 4 de noviembre de 2018

Cosas que Inspiran


Isaac Asimov, el escritor de ciencia ficción estadounidense, narra que en alguna ocasión su esposa Janet tenía un fuerte dolor de cabeza, pero aún así se sintió obligada a prepararle la cena. Resultó ser una cena exquisita. Él comentó:
                --Deberías tener jaquecas más a menudo.
                Su esposa le arrojó alguna cosa, eso le inspiró escribir el cuento “Versos luminosos”.

Cuentos Completos II (2005).
Isaac Asimov