En el Teatro Nacional debuta el 13 de septiembre de 1887
la compañía de ópera traída por el empresario Napoleón Sieni, quien había
asegurado al público que daría a conocer la más reciente producción de Giuseppe
Verdi, el
Otelo, estrenada en Milán
ese mismo año y aún no cantada en París. Al pedir a la Casa Ricordi, de Italia,
la instrumentación, el empresario recibió como contestación que no era posible
vender los derechos de esa ópera a ningún país mientras no se estrenase en
Francia; condición absurda, puesto que
Otelo
no se estrenó en París sino hasta siete años después. Esta noticia enojó a
Sieni y se dirigió a un músico amigo suyo que vivía en Milán pidiéndole que
asistiese a una, o a varias, de las funciones del
Otelo y copiara la música instrumentándola luego como él quisiese.
Con la carta iba también la promesa de una buena suma si hacía lo pedido. El
maestro italiano no lo pensó dos veces: fue al Teatro de la Scala y, papel
pautado en mano, copió nota a nota la ópera íntegra, la instrumentó a su placer
y la envió a México. De ese modo, con una instrumentación apócrifa, se estrenó
en México, antes que en ninguna otra parte del mundo a excepción de Italia, el
Otelo, de Giuseppe Verdi. No nos
explicamos porqué la Casa Ricordi no demandó a los empresarios que tuvieron tal
osadía, o quizá nunca se enteró de robo tan descarado.
Cien Años de Teatro
en México (1972).
Luis Reyes de la Maza