sábado, 3 de octubre de 2015

Sin Respuesta


Jacinto Benavente, el gran dramaturgo, en una de sus tertulias del ateneo informó a sus amigos de la muerte de un escritor más o menos conocido:
--¿De qué murió?- preguntaron.
Jacinto Benavente respondió:
--Jamás se supo de qué vivía, ¿cómo vamos a saber de qué se ha muerto?

Anécdotas de Personajes Famosos. (2010).
Homestead.com

Entre Fieras


Al finalizar los años treinta, Maximino Ávila Camacho, gobernaba como rey el estado de Puebla. Nadie hacía brotar de su corazón un destello de cariño, salvo su adorada mascota, a quien cuidaba con la devoción de un padre. Era un inmenso león africano y se llamaba “Chacho”. Maximino mandó construir una jaula para solaz y esparcimiento de su felino y con él se revolcaba jugando a las luchas: era su máxima adoración. Una mañana, Chacho amaneció muy enfermo. A petición de Maximino, intervino el doctor Manuel Cano, que sin ser veterinario advirtió que el animal agonizaba por lo que recomendó el diagnóstico y cuidados del veterinario Atanasio Zafra. Nada pudo hacer éste, Chacho murió a los pocos días. Temiendo que la ira de Maximino se desatara sobre el veterinario, el doctor Cano se las ingenió para salvar la situación: “Con todo respeto, el único culpable de la muerte de su león, es usted, mi general” –dijo el doctor--. El gobernador cambió su ya casi iracundo rostro por una mueca de desconcierto. El médico prosiguió: “Tanto le daba de comer, privándole del ejercicio que por naturaleza deben realizar estas fieras, que su estado sedentario llenó de grasa su corazón hasta convertirlo en un león con problemas cardiacos”. La explicación le pareció razonable a Maximino. Ambos médicos respiraron profundamente. Habían evitado la furia de la verdadera fiera.

Relicario Mexicano. (2001).
Alejandro Rosas.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Buenas Intenciones


En 1948, en plena guerra entre judíos y árabes, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Warren Austin, apeló al buen sentido de los dirigentes de ambos bandos, sugiriendo que arreglasen sus desavenencias por vía pacífica como buenos cristianos.

Enciclopedia de las Curiosidades. El Libro de los Hechos Insólitos (1994).
Gregorio Doval.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Nombre Prohibido


Napoleón Bonaparte toma la corona española, y a su hermano mayor, José, lo envió a gobernar España. No contaba, sin embargo, con el pueblo español que se levantó contra el invasor francés. Murat, cuñado del emperador, reprimió bárbaramente los intentos heroicos –e inútiles-- que hicieron los españoles por resistirse a la invasión. Un catecismo que los curas de aldea hacían circular entre sus feligreses decía esto: “¿Es pecado matar a un francés? No, padre. Se gana el cielo matando a uno de esos viles opresores”. La gente dejó de pronunciar la piadosa jaculatoria que sigue usándose todavía en los pueblos de habla hispana a modo de asombrada exclamación: “¡Jesús, María y José!” ¿Cómo decir esa frase, si al decirla se tenía que pronunciar el nombre del odiado rey que Napoleón había impuesto? Se decía entonces: “¡Jesús, María y el esposo de Nuestra Señora!” Al rey lo llamó el pueblo “Pepe Botella”, haciendo burlona alusión a su vicio de beber.

Hidalgo e Iturbide. La Gloria y el Olvido. (2008).
Armando Fuentes Aguirre “Catón

Mantequilla


Fernando Soto Astol debuta como actor cómico el 3 de febrero de 1929 con la Compañía de Revistas Roberto Soto, propiedad de su padre “El Panzón Soto”. Y comenta en una entrevista que su padre allí lo bautizó con el sobrenombre con el que se daría a conocer: “Yo venía de estudiar en un colegio de religiosos y era muy místico, ¡pero vi a las muchachas y cambié totalmente! Me convertí en un gatito consentido, me dejaba querer, y mi papá me dijo: ‘Tú no eres de carne y hueso, tú eres de mantequilla. Te resbalas con todo el mundo’. Yo soy ‘Mantequilla”.

Cómicos de México (1987)
Miguel Ángel Morales

martes, 1 de septiembre de 2015

El Rapto 2


     La actriz mexicana María Félix, para comprarse una joya que la cautivó, fingió el secuestro de Panito, el perro bulldog de su esposo Alex Berger. Le dijo que pedían 150 mil dólares de recompensa, tan pronto tuvo el dinero, hizo que el perro regresara.

Las 100 cosas que tal vez no sabías de María Félix
Esperancita Berrones/Regiando.com

domingo, 30 de agosto de 2015

La Manzana de Eva


Angelo Giuseppe Roncalli, el futuro Papa Juan XXIII, asistía, como nuncio en París, a uno de esos banquetes con todo lujo de ceremonias y protocolos. Le tocó a su lado en la comida una encopetada señora escandalosamente escotada. El vecino del lado opuesto le preguntó con disimulo y esbozando una sonrisa picaruela:
—¿Qué opina de ella, excelencia?
El nuncio, sin enrojecer lo más mínimo, como si hablase en abstracto de alguien lejano, le contestó rápidamente y sin vacilar:
—Estoy esperando a los postres a ver qué sucede…
—No entiendo, señor nuncio, lo que quiere decir —replicó el comensal.
 —Sí —siguió el nuncio con una pizca de malicia—, espero el final para ver si nos sirven de postre alguna manzana y esta buena señora, como le sucedió a Eva al comerla en el paraíso, se da cuenta de que está desnuda.

Juan XXIII, 200 Anécdotas (2000).
Constantino Benito-Plaza